La destrucción del patrimonio edificado suscitado por la Segunda Guerra Mundial...

La destrucción del patrimonio edificado suscitado por la Segunda Guerra Mundial y la inminente sobrepoblación de las urbes fueron algunas de las situaciones que condujeron hace medio siglo a la redacción de la Carta de Venecia, cuya vigencia es irrefutable ante una realidad que, en todas partes del orbe, sigue presentando desafíos a la conservación del legado construido.

En esto coinciden en destacar los expertos nacionales y extranjeros que participan en el Encuentro Internacional Los paradigmas de la conservación del patrimonio cultural. 50 años de la Carta de Venecia, que se realiza en el Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, bajo el auspicio del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Para Valerie Magar, coordinadora nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, los retos son varios; sin embargo, son tres los terrenos en los que debe afianzarse una política en la materia, entendiéndola como un conjunto de acciones que deben conducir al involucramiento de especialistas, tomadores de decisiones y población.

“En primera instancia es necesario que la conservación siga considerándose una actividad crítica, sin recetas ni fórmulas, de manera que nunca habrá un solo camino para resolver la preservación de determinado sitio del patrimonio cultural. En cada caso tenemos que hacer una reflexión crítica, evaluando todos los elementos que lo hacen importante y vigente dentro de la sociedad”.

Otro reto importante es incrementar la divulgación del tema, sus aristas y su importancia a sectores más amplios de la población; así como abrevar de la experiencia en torno a la enseñanza en aulas de nivel básico y medio básico de lo que es el patrimonio natural, la biodiversidad con que cuenta el territorio mexicano, su fragilidad y su protección.

Alejandra Moreno Toscano, coordinadora general de la Autoridad del Centro Histórico de la Ciudad de México, hizo un llamamiento a los partícipes del encuentro para “pensar un sistema de comunicación, de transmisión, a jóvenes y niños, a través de las escuelas y de los medios de información, de los principios de la Carta de Venecia y sobre lo que debemos conservar porque nos da identidad, orgullo y lo consideramos un monumento digno de memoria”.

INAH 1El Templo Mayor, paradigma

El Proyecto Templo Mayor del INAH que comenzó en marzo de 1978 bajo la coordinación del arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma, marcó un precedente en nuestro país en lo que respecta a la implementación práctica de los principios de la Carta de Venecia. Hasta entonces, como explicó, la reconstrucción de los vestigios arqueológicos había sido la corriente imperante.

Cuando se descubrió el monolito de la diosa Coyolxauhqui y se propuso revelar las ruinas del principal recinto ceremonial de los mexicas —comentó—, no pocos vieron la “oportunidad” de reedificar el antiguo templo con los adoratorios dedicados a los dioses Tláloc y Huitzilopochtli, algo a lo que él se opuso desde un principio bajo argumentos muy claros.

“En ese momento dije más o menos lo siguiente: Me opongo a que sea reconstruido el Templo Mayor y mientras yo esté al frente no se hará. Y lo que me motiva a ello es que la destrucción del Templo Mayor es un hecho histórico, marca lo que ocurrió al momento de la conquista española y el vencimiento de los indígenas, en el caso particular, los mexicas. Por lo tanto, hay que respetar la historia”.

También adujo que los avances tecnológicos permitirían la reconstrucción del edificio, sin necesidad de una intervención directa sobre los vestigios. De esta manera, un equipo multidisciplinario logró conservar los restos, dejando expuestas las siete etapas del Templo Mayor, construidas una sobre otra, entre 1390 y 1520, aproximadamente.

“Para los arqueólogos, la redacción de la Carta de Venecia fue un apoyo invaluable porque en ella se plantearon una serie de principios que vinieron a darnos fundamento para ver cómo se harían desde ese momento, 1964, las intervenciones, sobre todo en monumentos y en edificios arqueológicos”, concluyó.